Maru y su frutería en Altsasu: ejemplo de lucha y renovación en el comercio local y de proximidad

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El comercio local no solo ofrece productos; aporta autenticidad, conocimiento del entorno y un compromiso con la comunidad que las grandes plataformas no pueden igualar.

El comercio de proximidad y local atraviesa un momento crítico. La irrupción de nuevas formas de consumo, como las grandes plataformas digitales, está golpeando con fuerza a los pequeños negocios, especialmente en las zonas rurales. Sin embargo, ejemplos como el de María Eugenia, más conocida como Maru, muestran que la resistencia y la renovación son posibles, aunque exigen un esfuerzo diario y constante.

Desde su frutería en la calle San Juan número 23 de Altsasu, Maru no solo vende frutas y verduras: su negocio es un pilar para el pueblo, un espacio de encuentro y servicio para sus vecinas y vecinos. En diciembre de 2024, decidió transformar su establecimiento, optimizando el espacio físico de venta y modernizando su imagen para adaptarse a las nuevas necesidades de la clientela. Este esfuerzo no es solo una cuestión estética; es una apuesta por la supervivencia de su negocio y, con él, de la vida en el valle.

Los retos del comercio local

El día a día de comerciantes como Maru está lleno de desafíos. Mantener un negocio local implica enfrentarse a la competencia de grandes cadenas, luchar por fidelizar a una clientela que cada vez dispone de más alternativas y adaptarse a las expectativas de una clientela cada vez más moderna. Además, los costes de mantenimiento y actualización de los comercios, sumados a la disminución del consumo en zonas rurales, convierten cada jornada laboral en un ejercicio de resistencia.

“La gente no siempre ve lo que hay detrás de un negocio como este. No solo abrimos la persiana; trabajamos cada día para ofrecer calidad, un trato cercano y un servicio que no se encuentra en otros lugares”, explica Maru.

El comercio local no solo ofrece productos; aporta autenticidad, conocimiento del entorno y un compromiso con la comunidad que las grandes plataformas no pueden igualar. Es, en palabras de Maru, “la esencia de lo que somos como pueblos”.

El impulso del Servicio de Dinamización del Comercio Rural

Para dar este importante paso, Maru contó con el apoyo del Servicio de Dinamización del Comercio Rural de Navarra, gestionado por Cederna Garalur y cofinanciado por el Gobierno de Navarra al 79%. Este servicio, que sigue activo en 2025, proporciona asesoramiento especializado e individualizado a comercios de proximidad en zonas rurales. Maru trabajó codo a codo con Andoni Martín, uno de los técnicos de la red, analizando aspectos clave como la disposición del mobiliario, el orden, la limpieza, la señalización y hasta los hábitos de consumo detectados por la propia frutera.

“Yo sabía que algo tenía que cambiar, pero no sabía por dónde empezar. Andoni me ayudó a organizar mis ideas y a ver cómo podía mejorar para ofrecer un mejor servicio a mi clientela”, cuenta Maru.

La red cuenta con dos técnicos especializados en la materia: uno para la zona atlántica (Sakana, Mendialdea, Bidasoa y Baztan) y otro para la zona occidental (Pirineo, Prepirineo y Comarca de Sangüesa), que trabajan mano a mano con los y las comerciantes para mantener vivos los negocios que dan vida a los pueblos.

Las acciones financiadas por Next Generation

De manera paralela, Sakana ha avanzado en los últimos años hacia la modernización del comercio. Las ayudas Next Generation han sido fundamentales para implementar mejoras colectivas, como la actualización de sistemas de información, nuevas campañas publicitarias y de concienciación, nueva señalética, pantallas digitales o formaciones específicas. Estas acciones no hubieran sido posibles sin la colaboración entre la Asociación de Comerciantes y Servicios de Sakana, la Mancomunidad de Sakana, la Agencia de Desarrollo de Sakana, Ayuntamientos y Cederna Garalur, un ejemplo claro de cómo el asociacionismo y las sinergias pueden marcar la diferencia.

La importancia del consumo local y la comunidad

El caso de Maru y su frutería pone de manifiesto que la supervivencia del comercio local no depende solo de los comerciantes. También está en manos de la ciudadanía, de sus decisiones diarias de consumo y del compromiso con el entorno.

“El futuro de nuestros pueblos está en juego. Comprar aquí significa mantener vivos los servicios, los negocios y, en definitiva, la vida en nuestros valles”, reflexiona Maru.

Iniciativas como las formaciones impartidas a 15 comercios de Sakana por la “Doctora Retail” o los asesoramientos personalizados a negocios demuestran que adaptarse es posible. Pero estas acciones necesitan del esfuerzo conjunto: comercios luchadores, asociaciones comprometidas y consumidores y consumidoras conscientes de su impacto.

Un ejemplo de autenticidad

La Frutería Maru, con su imagen renovada y su espíritu luchador, es hoy un ejemplo de la autenticidad y el valor del comercio local. Cada fruta que coloca en sus estanterías es un recordatorio de que, detrás de cada comercio, hay una persona trabajando por y para su gente. Y esa labor merece ser reconocida, apoyada y valorada por todos y todas.

Antes del cambio. Imágenes de Google Maps e interior el día de su apertura.

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Maru consiguió con esfuerzo homogeneizar los colores corporativos en toda la tienda, ofreciendo a la clientela un espacio agradable y luminoso, donde los productos que ofrece están ordenados y se identifican perfectamente con nueva señalética. Hace más accesibles los utensilios para realizar la compra así como la información disponible a su clientela. Después:

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